La profesión de escribano pertenece a las más antiguas de todo el mundo y estuvo relacionada desde hace tiempo a la ejecución del Derecho. El escribano ya se encontraba presente en la fundación de localidades, en los hechos institucionales de la vida de los pueblos, en la custodia de la familia, en la negociación inmobiliaria, en el tráfico comercial y en actos y contratos de la más diferente clase.

Resulta demasiado considerable que quienes alcancen la investidura del cargo de notario -en nuestro estado, cada provincia tiene facultad de hacerlo- tengan el título de abogado, y en varias jurisdicciones de escribano, con una alta calificación jurídica. La idoneidad se acredita con títulos, exámenes, concursos y evaluaciones.

El título de Escribano

* Facilita la inscripción en tutoriales de post-grado en distintas Especializaciones y Maestrías, de esta forma como el Doctorado en Ciencias Jurídicas, más alto Encabezado de carácter especialmente Académico.
* Con respecto al ejercicio de la funcionalidad notarial, el notario tiene la siguiente competencia:
* La formación y autorización de instrumentos públicos que documenten actos o negocios jurídicos o únicamente la comprobación y fijación de hechos.
* El consejos en materia notarial e instrumental, con la formulación en su caso de dictámenes orales y escritos. La redacción de documentos privados.
* La redacción y estudio de títulos inmobiliarios.
* Toda actuación de carácter profesional encomendada por la autoridad pública. Llevar a cabo tramitaciones frente organismos nacionales, provinciales y municipales, inclusive las enlazadas con la inscripción de los documentos notariales en los registros públicos.
* Hacer gestiones frente tribunales de todo fuero y jurisdicción, en relación se relacionen con actos notariales.
* Ejercer las otras funcionalidades que la ley le atribuya.